REFLEXOLOGÍA

A través de los masajes, movimientos y presión aplicada sobre cada zona de la planta o el dorso de los pies, la reflexología busca recuperar la homeostasis (la capacidad del organismo para regular su propio equilibrio), favoreciendo la circulación sanguínea y desbloqueando energía estancada. Vale aclarar que esta técnica puede aplicarse a las manos y al rostro, ya que también allí se encuentran zonas reflejas. Este método además de aliviar el estrés, activar la circulación sanguínea y energética, también mejora la calidad del sueño y favorece mecanismos de depuración y eliminación de toxinas. Asimismo, activa el sistema inmune. Como si fuera poco, más allá de estas múltiples ventajas, la reflexología mostró buenos resultados en enfermedades como alergias de la piel, artritis, bruxismo, dolores de cabeza, dolores articulares y cálculos renales. Pero una de las principales razones para su inclusión en los tratamientos de la medicina tradicional son los alcances demostrados en las terapias paliativas y de rehabilitación. “La reflexología se utiliza mucho en la rehabilitación de personas que han sufrido infartos, que reciben quimioterapia o que padecen de fibromialgias”